martes, 1 de abril de 2014

Pijama.


El domingo regresé del aeropuerto y honestamente no quería estar sola. Cuando iba pasando por las calles antes de llegar a mi casa, me di cuenta de que las flores se habían puesto muy bonitas. Que cursi.


Pero es verdad.


Vivo en medio de un bosque, y normalmente siempre hace frío y todo es muy verde. Pero creo que todo es más bonito a color, excepto la fotografía. La fotografía sí la prefiero a blanco y negro.









Cuando llegué, Regina acababa de despertar. Le puse unas pantuflas de princesas, una sudadera con orejas y la subí al coche. Con la batería cargada a la mitad, nos bajamos a jugar con las flores nuevas. Es ahí cuando me doy cuenta de que vivo con muchas presiones y preocupaciones dentro de mi cabeza, y que está bien de vez en cuando guardar silencio y jugar. O evitar picaduras de abejas.















La pasamos bien. Pocas personas me hacen sentir tranquila o me hacen olvidarme de todo. Regina es una de ellas. Ella cambia todo, mejora todo, tranquiliza todo. Y sé que por algo estamos aquí, viviendo momentos desde hace casi cuatro años. Supongo que algún ser supremo planeó esta vida tan padre que hemos tenido. 
Al final, aunque siempre hemos estado rodeada de muchísima gente, sólo somos ella y yo. Y eso es lo que me hace ser mejor persona cada día.

viernes, 28 de marzo de 2014

Postre.


Imagínense que amo el chocolate (o cualquier alimento dulce), y que amo la fotografía. Pues no sé si pude manejarlo muy bien, pero hace unos días tuve una experiencia donde se unían estas dos cosas tan independientes una de la otra pero que juntas parecen coexistir con mucha facilidad.




Este fue el surgimiento de la amistad entre lo culinario y yo, porque digamos que no es mi fuerte. Normalmente un pastel de caja me queda fatal, las galletas se deshacen en el horno, y sólo sé cocinar pasta con cremita. Pero les juro que podría ser food stylist porque no tiene algo que ver directamente con cocinar. Entonces para mí, fotografiar lo gastronómico ya cuenta casi como meterme a la cocina.





Con dos cartulinas blancas y una lámpara china de Idea se hicieron estas fotografías que expresan bastante bien el sabor de cada alimento. Si algún día quieren probarlos, con mucho gusto les diré dónde conseguirlos. Pero por ahora, espero que disfruten estas fotografías tanto como yo disfruté tomarlas.








martes, 25 de febrero de 2014

Lagoa.


No sé exactamente que tienen los road trips que me gustan tanto. Es pasar unas horas acompañada de personas a las que quieres mucho mientras escuchas música y esperas a que avance una fila de autos que se acumulan por la construcción de un puente un poco más adelante.

También es saber que llegarás a un nuevo lugar, a un lugar que no conoces y que las fotos no te explican más. Es saber que llegarás a deshacer esa maleta que tiene más bikinis que ropa interior y que no utilizarás botas o tacones por dos días. Es saber que tienes dos mil seiscientos pesos de súper y cuatro botellas de alcohol en la cajuela de tu coche y que por alguna razón no puedes esperar a llegar.

Estos viajes fugaces me han enseñado que no hay algo mejor que dejar los ensayos, proyectos, calificaciones y demás responsabilidades por unos días y reemplazarlos por marometas en el pasto y toboganes que llegan a una alberca.

No sé ni cómo llegué a la vida de estas personas, ni cómo llegaron a mi camino. Supongo que fue alguna de esas teorías de las vidas pasadas donde uno elige con quién vivir la siguiente. Estas personas fueron muy buenas conmigo en las anteriores como para que estén viviendo esto conmigo y honestamente, no me da miedo irme de aquí si sé que estarán en la vida que viene.

Últimamente me he dedicado a llenar de positivismo mi vida. No dejo que comentarios agresivos me afecten, o que me deje lastimar por cosas simples y errores que no son más que malas decisiones.   Y sorprendentemente, me he visto beneficiada de todos esos cambios chiquitos que hago día a día. 

No soy la persona perfecta, y de hecho estoy muy lejos de serlo. Lo único que quiero es darle la mejor versión de mí a estas personas que están conmigo en todo momento.