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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Maíz

No hay nada mejor que convivir con gente que te haga crecer. Que te lleve a nuevos lugares, que te enseñe nuevas canciones, que te ayude a descubrir las facetas de ti que no conocías y que te haga vivir nuevas experiencias.
Los laberintos de maíz eran para mí sólo escenas de películas de suspenso. No están tan mal. 
Me di cuenta de que a pesar de estar totalmente oscuro y a una temperatura muy baja con personajes de todas las películas de terror escondidos por el maizal y el simple hecho de no saber a ciencia cierta el camino a la salida, todo está en la mente. El miedo que provoca lo desconocido es sólo eso, una idea que nosotros mismos creamos.
Es gracioso pensar que en este fin de semana, en una feria, pude tachar una de las tantas cosas que quiero hacer antes de morir. Pude hacerlo siendo totalmente ridícula bailando sobre un caballo en un carrusel, gritando en los largos pasillos de la milpa, comiendo pastel de chocolate. Estas fotos son el producto de ello.












jueves, 23 de octubre de 2014

Hartazgo.

"Quisieron enterrarnos pero no sabían que eramos semilla"

Tu primera marcha debe estar acompañada de una buena dosis de indignación, rabia y desesperación.

El día de ayer compartí mi primera experiencia de este tipo con personas con las que comparto una Universidad, un salón de clases, una pasión. Pero sobre todo, compartimos la misma razón por la que estábamos ahí. Buscamos a aquellos con los que también compartimos las ganas de salir adelante, el orgullo por nuestro país y al mismo tiempo, cambiar la situación que se vive en él. Compartimos el dolor, compartimos las calles, compartimos los mismos sentimientos de impotencia, ira, y coraje.

#NosFaltan43, pero el 43 se queda corto. Son miles de personas que no aparecen desde hace ya varios años. Nos quitaron tanto, que hasta nos quitaron el miedo.


Cuando me alistaba para la marcha me despedí de mi hija, le di un beso y le dije que la amaba. Si bien no sé exactamente cuando moriré, tampoco puedo permitir que me arrebaten la vida cuando no sea mi momento. Pensé en aquellos que no tuvieron esa oportunidad de decir adiós, darle un beso a un ser querido o decir que lo amas. Pensé también en aquellos que están aún esperando que llegue ese instante.


Como bien dice un compañero de la Universidad, nosotros no somos el futuro de este país, somos el presente. Debemos, además de estudiar la historia, estar conscientes de que nosotros estamos formando la historia, estamos haciéndola con cada acción.


Después de lo vivido ayer y en los últimos meses, les propongo que pensemos y reflexionemos en lo que estamos haciendo por un mejor presente. Que pensemos en qué estamos aportando o dejando de hacer para modificar esto que nos está sucediendo. Que no nos de hueva leer e informarnos, que no nos de miedo quejarnos y que nos obliguen a olvidar lo sucedido.


México, no olvides. No olvides cada herida aunque sane, no olvides el dolor aunque parezca que pase, no olvides mientras haya alguien luchando. Esta vez nos tocó a nosotros, pero en realidad nos toca a todos. No es allá, no son aquellos los muertos y los desaparecidos, no es otra ciudad donde hay miedo. Es aquí y somos todos.


Tu primera marcha debe estar acompañada de una buena dosis de indignación, rabia y desesperación. Pero sobre todo, debe estar presente la esperanza. 

Del #AyotzinapaSomosTodos, al #AyotzinapaYaNoMás.



















Los de allá.






martes, 25 de febrero de 2014

Lagoa.


No sé exactamente que tienen los road trips que me gustan tanto. Es pasar unas horas acompañada de personas a las que quieres mucho mientras escuchas música y esperas a que avance una fila de autos que se acumulan por la construcción de un puente un poco más adelante.

También es saber que llegarás a un nuevo lugar, a un lugar que no conoces y que las fotos no te explican más. Es saber que llegarás a deshacer esa maleta que tiene más bikinis que ropa interior y que no utilizarás botas o tacones por dos días. Es saber que tienes dos mil seiscientos pesos de súper y cuatro botellas de alcohol en la cajuela de tu coche y que por alguna razón no puedes esperar a llegar.

Estos viajes fugaces me han enseñado que no hay algo mejor que dejar los ensayos, proyectos, calificaciones y demás responsabilidades por unos días y reemplazarlos por marometas en el pasto y toboganes que llegan a una alberca.

No sé ni cómo llegué a la vida de estas personas, ni cómo llegaron a mi camino. Supongo que fue alguna de esas teorías de las vidas pasadas donde uno elige con quién vivir la siguiente. Estas personas fueron muy buenas conmigo en las anteriores como para que estén viviendo esto conmigo y honestamente, no me da miedo irme de aquí si sé que estarán en la vida que viene.

Últimamente me he dedicado a llenar de positivismo mi vida. No dejo que comentarios agresivos me afecten, o que me deje lastimar por cosas simples y errores que no son más que malas decisiones.   Y sorprendentemente, me he visto beneficiada de todos esos cambios chiquitos que hago día a día. 

No soy la persona perfecta, y de hecho estoy muy lejos de serlo. Lo único que quiero es darle la mejor versión de mí a estas personas que están conmigo en todo momento.